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Querer ser uno mismo

    En algún momento todos hemos desplegado una energía de determinación y claridad de orientación que nos trajo una profunda sensación de estar alineados con nosotros mismos.

    Hasta tal vez nos sorprendimos porque en un instante “concretamos” lo que no pudimos en meses o hasta años…

    ¿De dónde salió esa fuerza que nos permitió expresar lo que somos sin dudar o trascender una crisis?

    ¿Que sucedería en nuestra vida si pudiésemos comprender y activar ese proceso conscientemente?

    ¡Qué fuerza!

    ¡Qué poder!”


    Llega un momento en el que nos enfrentamos a una decisión ineludible: ser nosotros mismos.

    Hasta ese momento nos adaptamos, copiamos, experimentamos, aprendimos.

    Esa decisión puede ser de las más importantes de nuestra vida. Descubriremos una nueva energía que hasta ese momento estuvo oculta. Es el poder central de nuestra individualidad, la esencia más íntima de nuestro ser; ese descubrimiento significa el descubrimiento de nuestro verdadero ser. 

     

    Pero ¿Qué es lo que permite que ese descubrimiento de una nueva energía que nos representa más profundamente empiece a guiar nuestra vida?

     

    Querer ser uno mismo.

     

    Querer ser uno mismo es antes que nada una decisión.

     

    Y una vez que “decidimos” se activa una fuerza que da dirección.

     

    Esa fuerza que nos permite orientarnos se llama Voluntad de sentido.

     

    Pero no es una fuerza “fuerte” sino una fuerza “suave”. Es la energía que se despierta en nuestra vida cuando reconocemos que existe algo profundo por lo cual tiene sentido vivir.

     

    Si tuviésemos que relacionarla con una parte del auto ¿Cuál sería? El volante.

    Muchos creen que es el motor. Pero no. Es el “volante”, que da dirección y nos da la posibilidad de decidir hacia donde quiero ir.

    Y cuando uno sabe lo que quiere, puede.

     

    Esto es descubrirnos a nosotros mismos. Y no hay mayor poder que ser uno mismo.

     

    Una clave de esta voluntad es la libertad: la libertad de elegir y actuar de la manera que querramos.

     

    La voluntad de sentido es el poder central de nuestra individualidad, la esencia más íntima de nuestro ser; entonces, en cierto sentido, el descubrimiento de la voluntad significa el descubrimiento de nuestro verdadero ser.

     

     

    Alexis G.Ansaldo (Almamater)
    www.elalmaimporta.net

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