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Como ramas pequeñas

Como ramas pequeñas

    Quien en su vida ha tenido que calefaccionarse con leña sabe bien que sin ramas pequeñas no se puede hacer un gran fuego.

     

    Podemos tener la mejor leña, papel, cartón, pero no alcanza, las ramas pequeñas son las que permiten que todo lo anterior cumpla su función,

     

    sin ellas es muy difícil encender un gran fuego.

     

    Sin embargo más de una vez hicimos el intento fallido, pusimos leña, ramas intermedias, no pequeñas, papel, cartón y lo intentamos con la sensación interior de saber que no prenderá… movimos los troncos, ensayamos formas de colocar el papel, el cartón y cuando ya nos cansamos de gastar fósforos nos damos por vencidos y salimos a buscar…. las ramas pequeñas.

     

    Con los proyectos pasa lo mismo. De la misma manera que para prender un fuego y calentar nuestra casa, son las ramas pequeñas, muchas, las que harán que finalmente algo más grande, con el tiempo, suceda.

     

    ¿Pero como empezó? Ciertas veces puede ser un misterio, rastrear dónde estuvo el origen de ese proyecto grande como un fuego.

     

    Porque para que ese gran fuego pudiera existir fue condición indispensable que las ramas pequeñas desaparecieran hasta que no quedara rastro de ellas.

     

    El gran fuego consume todo.

     

    Y de la misma manera vemos arder un gran leño, la evidencia y creemos que fue únicamente un “gran” mérito el que permitió que algo grande floreciera, sin percibir las múltiples y diversas acciones, personas, situaciones aparentemente intrascendentes que crearon la condición óptima para asentarlo.

     

    Esto no pretende sobre valorar la importancia de lo pequeño y múltiple porque también es cierto que una gran idea sin alguien que la impulse podría quedar en la nada.

     

     

    Sin embargo es una forma de hacer justicia, porque nadie puede dejar de ver y valorar la importancia de lo fuerte, robusto y grande pero es muy fácil caer en la trampa de ver sólo eso, sin siquiera percibir que en el principio hubo algo pequeño… pero poderoso.

     

    Tal vez un hecho aparentemente poco fortuito como el caso de aquel hombre que después de ser echado de su propia empresa en el mundo de las computadoras se metía en las clases de arte en la universidad, casi como un deleite sin sentido, pero que después de algunos años lo aprendido allí se transformaría en una atractiva estética en el mundo de la tecnología.

     

    Pequeño pueden ser personas que en el anonimato gastaron horas investigando por el sólo hecho de desafiarse a crear algo nuevo o también pequeñas actitudes, hasta tal vez de personas reconocidas, que silenciosa pero persistentemente fueron llevando adelante una intuición que años más tarde se transformaría en algo grande.

     

    Sabemos de inventos, iniciativas que surgieron por un supuesto error que en realidad trajo la luz y dio una solución impensada.

     

    Muchas historias relatan grandes hazañas, porque es fácil, pero no valiente, crear historias despampanantes, pero pocas veces existe el coraje para contar cómo fue ese verdadero comienzo. Un hecho menor, una idea tirada al aire casi con descuido, un encuentro insignificante casual con alguien al que nunca le reconoceríamos su importancia pero que nos disparó una idea, movió algo en nosotros que crearía el andamiaje de lo que vendría después.

     

    De la misma manera que en el fuego, en los proyectos no sirve arder solo.

     

    Un sólo fueguito no hace un gran fuego.

     

    La condición para que las “ramas pequeñas” creen ese gran fuego es estar lo suficientemente juntas…

     

    Alexis G.Ansaldo (Almamater)
    www.elalmaimporta.net

    Comments (2)

    1. JJ

      Juan José González

      21 junio, 2022 a las 10:35 am

      Esta reflexión me la compartió una amiga, sin pensar yo que me encontraría con semejante joya. ¡Gracias!

    2. A

      Alexis

      21 junio, 2022 a las 11:19 am

      Excelente Juan, podes ver más reflexiones profundas y poco habituales ingresando en la home wwww.elalmaimporta.net

      Un abrazo Alexis

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